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Impresionantes descubrimientos

arqueológicos en cuevas de Talgua

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Talgua, Olancho

Los descubrimientos arqueológicos que se realizan en este sector del oriental departamento de Olancho siguen impresionando al equipo de especialistas extranjeros que desde 1994 investigan los vestigios de una civilización desconocida hasta ahora en América Latina.

Tras el descubrimiento, en 1994, por los jóvenes olanchanos Desiderio Reyes y José Yanes en la conocida cueva de Talgua de varias osamentas humanas perfectamente conservadas y con brillo especial, la semana anterior se halló una nueva osamenta, esta vez en el sitio de Talgua, a dos kilómetros de distancia.

La osamenta, trasladada a los laboratorios para sus estudios científicos, podría pertenecer a una mujer de entre 30 y 50 años de edad, miembro de una civilización que, según las estimaciones preliminares, se desarrolló en el lugar entre 600 y 900 años DC (Después de Cristo).

Los hallazgos maravillan cada vez a los especialistas, antropólogos, geólogos, geofísicos, osteólogos y arqueólogos, entre otros, que se encuentran en el lugar estudiando e investigando el lugar de gran valor histórico.

Se ha logrado determinar en el laboratorio que las osamentas encontradas en el interior de la cueva de Talgua datan del año 1000 antes de Cristo y se descubrió que la osamenta encontrada la semana anterior en el sitio de Talgua sería de los años 600 a 900 años DC.

''Es una diferencia de unos 1,500 años'' entre las osamentas encontradas en ambos sectores ''pero no hay información sobre el período intermedio, no sabemos exactamente la conexión entre ambas'', dijo James E. Brady, director del Proyecto Arqueológico de Talgua y del Departamento de Antropología de la Universidad estadounidense George Washington.

''Al menos en este momento estamos seguros que no hay relación'' alguna entre ambos hallazgos, agrega.

En las investigaciones del Proyecto de Talgua trabaja un equipo de especialistas de varias universidades norteamericanas y del Instituto Hondureño de Antropología e Historia.

El martes en la aldea de Talgua se informó sobre los nuevos hallazgos que incluyen una serie de pinturas rupestres. La piedra, al igual que la osamenta, se encontró en el denominado sitio de Talgua, donde se han ubicado una serie de montículos que están siendo descubiertos.


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''Los montículos estaban construidos normalmente para poner una estructura encima, tenemos bahareque por todos lados, pensamos que había casas o estructuras de bahareque encima'', explicó Christopher Begley, del departamento de Antropología de la Universidad de Chicago.

También hay un empedrado, una rampa, con varias piedras del río que tal vez estaban siendo usadas para cubrir el montículo. No se han encontrado evidencias de paredes verticales, como se ve en el área maya, agregó.

Los especialistas no pueden determinar a la fecha si éste era o no un lugar religioso y más creen que era una estructura pública la que se alzó en el lugar. ''Parece que por lo menos había un edificio encima porque tenemos el bahareque'', explicó Begley.

Durante las excavaciones han encontrado una capa de dos metros y medio de relleno con piedra que era del río. Parece que la gente rellenó toda la plaza, abajo se encuentra la arena, pero no existen más restos culturales.

Los geólogos que están en el lugar han dicho que no hay ningún proceso natural que pueda dejar piedra en la forma en que se encuentra en la zona y no hay duda que lo que allí existe es un gran relleno.

Deducciones preliminares también les hacen pensar que esta era una civilización que tenía contacto económico e ideológico con otros grupos, por los hallazgos en el sitio de vidrio volcánico que sería utilizado para la elaboración de utensilios de cocina y caza y que no es un material propio de la zona; algún tipo de cerámica que podría haber sido importado desde el Valle de Sula, y el jade.

Se ve que la forma de los sitios es algo similar a la que se encuentra en mesoamérica, en el área maya.

A los osarios se llega tras recorrer más de un kilómetro de distancia desde la entreda al interior de la cueva, donde cruza una quebrada, y de subir, posteriormente, una pared de nueve metros de altura.

En el interior de las cuevas, que se supone tienen más de 30 millones de años, se encontraron varios osarios y en ellos cráneos y otros huesos del cuerpo humano que al parecer fueron colocados en estos sitios ''después de quitarles la carne''.

La manera en que están los huesos hace pensar que pudieron ser colocados en bolsas y amarrados y que todo era parte de un ritual religioso.

Asombra, también, la coloración roja en los huesos, piernas y brazos en su mayoría y algunos de los cráneos encontrados. El pigmento se identificó como un ocre rojo compuesto de ciertos óxidos de hierro que incluía hematita.

Los osteólogos, tras estudios de las osamentas, dicen que éstos eran de personas grandes, de 1.75 de estatura.

Las teorías sobre el porqué estas personas fueron enterradas en el interior de la cueva también son muchas y una de ellas es que revestían especial importancia para las religiones indígenas porque se creía que eran entradas a regiones sagradas.

Esta es una tradición que empieza en Oaxaca, México, y pasa por las tierras altas de Guatemala, y se extiende por Centro América. Es parte de la cultura de las tierras altas, pero no se están encontrando osarios similares dentro de las tierras bajas de los mayas, explicó Brady.

Los descubrimientos han llevado a las autoridades nacionales de Cultura y Las Artes ha promover aquí la creación de una reserva nacional y un parque arqueológico.

Las tierras en que se trabaja actualmente son de propiedad privada y el dueño de los terrenos donde se encuentra la cueva de Talgua, don Rodolfo Moya (87) no se opone a que se realice el proyecto, pero reclama una indemnización.

En el lugar, el ingeniero Marco Rietti informó que la zona es de una gran riqueza cultural y que el equipo de investigadores ha identificado por lo menos seis cuevas más en el sector.

En una se encontraron otras dos pinturas rupestres, similares, en sus dibujos, a la que muestra la piedra encontrada en el sitio de Talgua. Están pintados como al carbón.

Intacto tesoro histórico en Talgua

El mayor daño fue en las afueras de las Cuevas, ya que gran parte de las instalaciones físicas de lo que sería el Parque Arqueológico fueron arrastradas por la crecida del río Talgua.

Talgua, Olancho

El tesoro histórico que se encuentra en las cuevas de Talgua no sufrió daños considerables y aunque sí hubo derrumbes en su interior, a consecuencia de las fuertes lluvias que trajo el huracán Mitch, no resultaron afectadas las principales salas con las ofrendas funerarias y esqueletos de lo que se considera el surgimiento de las primitivas sociedades mesoamericanas.

LA PRENSA en un recorrido por la zona conoció que el mayor daño fue en las afueras de las Cuevas, ya que gran parte de las instalaciones físicas de lo que sería el Parque Arqueológico fueron arrastradas por la crecida del río Talgua.

Las cuevas se encuentran en el noreste de Honduras, sobre la ribera oriente del río Talgua, aproximadamente a unos ocho kilómetros al noreste del pueblo de Catacamas, en el departamento de Olancho.

El administrador de las cuevas, Celso Ordóñez, es la única persona que junto a su familia están en el lugar y tuvieron que soportar las fuertes lluvias y crecidas aguas del río que azotaron el lugar.

"Nunca jamás en la historia había visto tanto desastre ocasionado por el agua, eso fue tremendo que pensamos que subiría hasta las montañas y no habría un lugar seguro", dijo el señor.

Según Ordóñez, que se introdujo al interior de la Cueva con una linterna pudo observar que hubo pequeños deslizamientos de piedras, pero "no afectó las partes importantes".

El río Talgua, que permanece casi seco durante todo el año, creció de manera desproporcionada y se llevó una caseta de guardia, una casa refugio para visitantes y el mirador del parque.

También partes del sendero de piedras y de la carretera que conduce a la zona y los pobladores cercanos han tenido que hacer algunos senderos cerro arriba para poder trasladarse a otras comunidades vecinas.

A pesar que por la piedra caliza de la cueva penetra agua que nace en la montaña, según Ordoñez, la humedad no aumentó en el interior y "eso de alguna manera contribuyó a que no se derrumbara una gran parte".

Ordóñez manifestó que el agua no penetró a la cueva, pero la humedad dañó la planta eléctrica y las instalaciones del interior y "está prohibido entrar para evitar cualquier accidente".

En 1994 los jóvenes exploradores José Yánez y Desiderio Reyes llevaron a un grupo de compañeros hasta las Cuevas de Talgua y en esa oportunidad descubrieron un túnel que en su interior tenía una gran cantidad de huesos humanos y casi dos docenas de vasijas intactas.

Según arqueólogos extranjeros que han trabajado en el lugar, se trata de esqueletos de antepasados y ofrendas fuenerarias que arrojan nueva luz sobre el surgimiento de las primitivas sociedades mesoamericanas. Los esqueletos y piezas de cerámica mármol están revestidas de una capa brillante, que según estudios datan de más de mil 200 años antes de Cristo.

También son consideradas como una ruinas precolombinas de mucha importancia histórica por ser una evidencia del encuentro de las culturas andina y mesoamericana.

 

Las autoridades del Instituto Hondureño de Antropología e Historia, por medio de un comunicado de prensa, informaron que las principales salas y la cámara ritual no sufrieron daño alguno y en los próximos meses será la inauguración del parque luego que sean reconstruidos los daños en el exterior.